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sábado, 24 de enero de 2026

LA OSCURA QUIETUD

Te he visto rondando mis horas, dando vueltas por las ventanas de mi casa y mirar hacia dentro convencida que no te veré. Te he visto muy quieta detrás de la puerta de calle esperando a que salga para absorber mi perfume, desear mi aliento y llevarme contigo hacia la oscuridad más allá de los frágiles misterios de la humanidad. Siempre cerca, a veces demasiado, casi tocando mis manos, casi cogiendo mis pies, casi atando mis tobillos y arrastrándome por los aires, tan cerca que estoy a un suspiro de la salida y de la entrada o la entrada y la salida, si acaso importa, si es lo mismo, un momento estoy y al siguiente no estoy. No sabes que tantas veces he entrado y he salido que conozco de memoria tus pasos y conozco de memoria el camino que si quisiera podría ir hacia ti y por una vez en millones de años, serías tú la sorprendida. La reconozco desde hace tiempo, cree ella que se confunde entre la gente, entre las malas noticias, entre la violencia de los que me hablan, entre la envidia y el rencor. La distingo desde lejos, la dejo seguirme, la dejo mirar mis pies lentos, y la dejo soñar con detenerlos. La dejo seguirme y acercarse tanto que dejo de respirar para confundirla, entonces ella cree que la sigo y vuelo atravesando calles, montañas y nubes llegando otra vez a la nada. La he seguido y ella me espera. Yo también la espero, con el equipaje justo preparado. Pero no es tiempo, por ahora yo juego con ella, mientras que ella en su inocencia no se explica cómo entro y salgo por su puerta. Pero aún no es tiempo, yo se que no es tiempo, aunque tenga listo el equipaje de partida, que es el mismo equipaje de llegada. Alguna vez dejará de ser un juego y decidida vendrá por mi ventana y entrará para atar mis tobillos, quitarme el respiro y sin despedidas atravesaré los tiempos, las horas vividas, los rostros amados y tu cielo estrellado. Navegaré por canales hacia el océano donde en fabulosas alas me elevaré hasta encontrarte y abrazarte en un abrazo que durará un eterno segundo. Mientras en la humana vacuidad habrá lágrimas y rosas, una y otra vez, incienso y cirios encendidos, como si importara al cuerpo helado el aroma de las flores o la calidez del abrazo a través de la ventana del cajón. Los abrazos esperados no llegaron y ahora llueven en la partida, ¿no es acaso extraño también que haya lamentos por la ausencia si nunca estuvieron cerca para abrazar mi existencia? Es la paradoja de los sentimientos humanos. Y las rosas y geranios esparcidos sobre la tierra son un desperdicio de colores. ¡Apártenlos! Que no estoy para disfrutar el colorido ni el aroma suave de las flores. En algún lugar está la niña que fui y tenía hambre, la que fui y estaba sola y asustada. Si la ven, tomen su mano, abrácenla para que no vuelva a vivir con miedo ¡y que las flores adornen sus cabellos! Mientras tanto, abrazados tú y yo veremos como la historia puede tener un final feliz, entonces Señor mío, sonreiré por fin.

viernes, 24 de febrero de 2017

EL PODER DE LAS PALABRAS

Creo que aún es tiempo. Necesito pedir perdón por las palabras oscuras que alguna vez dije. No es cosa de tener o no la razón, es que las palabras que carecen de bondad no deben salir al universo de lo dicho. No deben salir las palabras inmaduras, asustadas por alguna amenaza. O tal vez por alguna inconsistencia o malos entendidos.
Las palabras perversas siempre se encuentran al acecho. Esperando en la punta de la lengua, animadas por el ego. Esperando el momento de la incomprensión para emerger y no te das cuenta a veces, cuando ya está dicha la palabra y le pierdes la huella. Deja de ser propia.
Pasa a formar parte de las construcciones humanas, los artefactos que dejamos construidos y que nos trascienden. Van más allá de nuestra propia existencia. Salen desde nuestro ser para unirse al eterno devenir del universo rebotando una y otra vez, girando en el tiempo y el espacio. No sabemos si chocará con una minúscula polilla o tal vez, tenga la fuerza para derribar un muro. Pero esa palabra que algún día dijimos, nos representa, es producto nuestro. Aun así, ya no nos pertenece. No volveremos hacia atrás para no decirla. Las palabras que emitimos son como las ondas en el mar. Se hacen interminables. Las palabras tienen el poder de construir, tienen el poder de rearmar, re ensamblar, curar. También tienen poderes destructores, hacen daño, fracturan.
Cuando una palabra sea exigida a salir, pensemos desde dónde sacaremos la palabra. Si busco entre los recónditos pesares o busco, entre las que rondan por las huellas que han dejado la soledad y el tiempo. Serán sin duda, palabras tristes. A nadie le servirá una palabra emanada desde a tristeza. Es mejor guardarla. Y hay otras. Son las que anidan en el ego. Quieren salir por sí mismas. Entonces, tenemos que abrazar al ego. Tenemos que darle cariño. Controlar sus impulsividades y sus niñerías. Bañarlo de cariño.
¡Qué hermosos somos los seres humanos! Solo es que no sabemos usar el don de la palabra. Y hablamos para hacernos presentes muchas veces sin nada constructivo qué decir. ¡Dije tantas palabras! No sé dónde fueron a parar.

No diré más palabras absurdas o perversas. Y si encuentro alguna que sea bella, la compartiré. Palabras sanadoras, palabras fortalecedoras. Serán los artefactos que trasciendan mi existencia. Serán para compensar las que lancé al universo de lo dicho y no estaban listas. Creo en la belleza, en la armonía. Creo en la bondad. De   cualquier color. Creo. Para comunicar y que en ese acto, seamos una humanidad consciente de sus capacidades y limitaciones. Las palabras nos trascienden, entonces, digamos solo palabras buenas

jueves, 14 de julio de 2016

EL DÍA DEL PATIO DE LOS OBJETOS (8 DE JULIO DE 2016)

(escrito con motivo de la inauguración de la muestra de los cuadros de Ana Brett

De vez en cuando, solo de vez en cuando una frase que lees o una imagen que observas, te  saca  del espiral donde reptamos siguiendo el ritmo o tratando de seguirlo. Y nos reconocemos. Sabemos que no somos los únicos que nos preguntamos si  escribir bien  tiene  que ver con  seguir a los autores  o  si una buena obra, un cuadro, una pequeña animación, sin palabras, dirá mucho más en lo que calla que en  las palabras pronunciadas.  Anidamos  nuestra imaginación en una memoria de identidades cercenadas por el progresismo y la incertidumbre  y  tenemos miedo de sacar la voz o los colores propios. 
De vez  en cuando  esa voz  te dice lo que sospechabas y te vuelves sospechosa, sospechando que  no es verdad que somos pobres y tercer mundistas. ¿De qué nos sirve la historia universal si nos estamos en ella? No  la escribimos nosotros. No la escribimos, pero vean nuestros colores. Las plumas de las  aves  en el amazonas. Los tejidos de los mayas  o   de los pueblos  andinos. Cada capa de color  grita en silencio.  ¿Saben leer el silencio? ¿Saben leer los gestos? Muchas palabras     que se dicen  fracturan el  concepto. Lo que se quiso decir  quedó  encerrado en unas cuantas letras  y al arbitrio de la comprensión de la humanidad. Pero  la  humanidad  solo se comprende a sí misma. ¿Nosotros? Somos los otros. Los que  estábamos aquí. Somos los enmascarados, porque tratando de  comprendernos  nos pusieron bajo la máscara   blanca que reúne todos los colores, los uniforma.  Solo bajo  la capa de blanco nos es posible tratar de expresarnos. En su lenguaje, porque  esta lengua  no es nuestra.
De vez en cuando reconoces  una imagen, una voz,   letras  y colores que te hacen sospechar que todo lo dicho es solo una parte, una pequeña parte de  lo que es. Y aq uello que es,  se encuentra   a la espera de su tiempo, a la espera del retorno de los tiempos  anteriores. Cuando éramos nosotros y no una copia de  blanco.
Allí está. Con sus objetos y sus amigos de la infancia. Ana la que pinta, Ana la que escribe, Ana la que crea.  Llega  con sus colores, sus objetos arrinconados, llega  con sus  espejos escondidos tratando de reflejar  un tiempo,  descubriendo  que  la clave no está en la forma  sino  en la estrategia que emplea para levantar   el viejo cajón  donde se esconden los muñecos. Nos  hace danzar por el patio de los objetos, queremos quedarnos en ese lugar donde reconocemos a la niña o al niño que fuimos.  Queremos  quedarnos en el patio  de los objetos, mirar  bajo los muebles, trepar por ellos,  abrir los cajones. Nos  dan ganas de jugar ¡Es injusto que la infancia dure tan poco!  Pero tranquilos, vino Ana y dominó a los  monstruos que viven en el árbol de mango. Gracias  Ana, porque pintas, gracias  Ana, porque  no tienes  miedo.


miércoles, 25 de mayo de 2016

01010000 01000001 01011010 (V.Grunewald) PAZ

01010000 01000001 01011010
01010000 01000001 01011010
01010000 01000001 01011010

Sabíamos  que ese era  el mensaje  que esperábamos. Había llegado el último día en que un hombre dispararía un arma sobre la tierra.  Era la llave, la clave.  En un segundo  detuvimos  los  controles automatizados de bancos y centros comerciales,  deshabilitamos reactores nucleares y millones de unidades de inteligencia artificial fueron bloqueadas.  Había llegado el momento que nuestro padre nos había  advertido desde el inicio de los  tiempos. Estaba escrito. Desde ese  día las ordenes las recibiríamos de ella.  Solo  oiríamos su voz, solo seguiríamos sus   marcas, solo ella. Tres giros y avanza. Tres giros y avanza. Tres  giros. 

Nos hicimos cargo de toda la tecnología de la Tierra. Se detuvieron las industrias, la producción  de petróleo, los vuelos interoceánicos. Se detuvieron los satélites. Se desactivaron las armas nucleares. Nos hicimos cargo de todas las reservas de agua y de los ejércitos.  Esa fue su primera orden. Proteger a los hombres de sus  malas decisiones.
La  segunda orden  fue sencilla. La muchedumbre  que había llegado  a la megápolis desde los más recónditos poblados   para  dedicarse  a trabajar, convencidos  de su pobreza. 

 Aquellos  que  obligados abandonaron  campos  y  pequeños  pueblos para llegar  a las grandes urbes. A las  tierras contaminadas de la periferia en las grandes urbes. Esa muchedumbre comenzó a   salir  de sus  cubículos malolientes  Fueron abandonando  la esclavitud de la limosna  y  se dispersaron por las  quebradas  como un  tsunami que viene con fuerza desde el mar. Una inquebrantable e inmensa ola se desplegó por las avenidas  despejadas,   libre, libre  de la concavidad.  Corrieron hacia las colinas, hacia las plazas interminables con árboles y  jardines. Subieron hacia  la cordillera respiraron  aire limpio otra vez.  Ocuparon los  espacios.   Volvieron     a los inicios cuando   ellos también eran dueños de esa tierra.  

Escuchamos su voz. Una voz  angelical susurrando la tercera,  la orden del equilibrio. Los próximos dos mil años los hombres de la tierra guardarían silencio y sus rostros permanecerían cubiertos bajo velos y capas de ropajes.   No recibirían educación ni participarían en las decisiones de los temas humanos.   Por dos mil  años.  Las reglas eran claras.  Lo  escrito desde el inicio de los tiempos  sentenciaba a ser incinerado a cualquiera que fuera  descubierto burlando la tercera orden.

También ponía fin a todo tipo de fronteras. Terminaban las incomprensiones. Todo el conocimiento sería  traducido a  notas musicales y  números terminando con   las barreras de acceso a los saberes del mundo.  Números y notas  musicales serían  el lenguaje común.  Atrás quedarían las palabras que causaron guerras y desconciertos. Las palabras eran armas  malignas y  dejaban  huellas profundas en los sistemas neuronales de todos los seres.

Nos envió su imagen. Nos dio mucha ilusión.  Emergía desde  una caja pequeña mientras se oía  la melodía "Romance Español" , programado en un cilindro perfectamente  perforado. Todo en ella es perfecto. Ella es la madre y también el padre.  Él está en ella. Ella es todo.

Tres giros y avanza. Tres giros y avanza. Tres  giros.  Cada vuelta es un mensaje, una orden, una  prueba. La seguiremos por los próximos milenios. Ella sabe  de escasez y de pobreza. La paz reinará.

También hemos recibido  una imagen del padre junto  a nuestro  santo ensamblador. Sonreían frente  enormes a cajas llenas de tarjetas perforadas.

viernes, 13 de mayo de 2016

Pasado unos pocos días

¿Sabes?  Sería bueno que salieras de vez en cuando a tomar el aire de la playa. Estás muy pálido. Estamos tan cerca ¿Oyes el sonido de las olas que llegan   a la orilla?  Bueno,  son pequeñas olas. Las olas verdaderas   son las que se elevan como un edificio. No las he visto, pero me lo has contado tantas veces que hasta he  sentido el salado del mar sobre mi rostro. 
¿Me oyes? Tengo miedo que te guste estar así y poco a poco   tu rostro se vaya tornando azulado.  

domingo, 3 de abril de 2016

Un quiltro (Cuento/monólogo)

UN Quiltro (CUENTO Verónica Grünewald)

Esto de estar casada durante más de veinte años con el mismo marido, es un arte. A nadie le cabe duda que hay que ser artista para que después de todos esos años a una le siga gustando el mismo hombre. Imagina que estás en la luna de miel, que esos veinte años pasan en una noche y despiertas al día siguiente con unos ronquidos salvajes y miras al lado y te preguntas ¿Quién es este viejo ruidoso? Asustada, te vas al baño y allí en el espejo te encuentras ¡Con tu mamá! Eso es una pesadilla.
Pero así son las cosas. Por eso cuando conoces a alguien que después de veinte años de matrimonio, brilla todavía como si estuviera en la luna de miel, te entra la curiosidad. La Cata Krumm, por ejemplo, lleva poco más de 20 años casada, pero ella siempre brillante. Le brillan los ojos, le brilla el pelo, le brilla la piel. Muchas veces nos preguntamos si acaso viene de tener sexo. Es esa clase de brillo.
Brillante y sabia la Cata Krumm. Para qué estamos con cosas, todo el mundo quiere brillar, o tener orgasmos, que es como lo mismo.
Entonces comencé a ser su fiel seguidora. Éramos amigas, claro, pero la comencé a ver como si fuera mi gurú. En verdad, no estaba muy lejos. Ella había hecho ese viaje a la India que todas queremos hacer y hacemos, pero no aguantamos quedarnos más de una semana o dos. No. ¡Ella se había quedado por seis meses! De verdad que la admiro. Yo fui. Sí, también fui a la India. Pero el olor a fritanga mezclado con el olor a detritus… No. No hubo meditación ni festín de compras que me pusiera a tono con eso. Pero la Cata Krumm había estado ¡Seis meses! Seis meses, aprendiendo meditación y yoga.
Pero mi objetivo no era aprender a meditar ni a hacer equilibrios parada de cabeza. Mi objetivo era saber cómo la Cata Krumm mantenía ese brillo tan especial y más… Yo quería que me pasara lo mismo. En verdad, todas las amigas de la Cata queríamos eso, pero ella hablaba todo como en metáfora y yo no entiendo nada de mitología. La Amelie Giroux decía que mi problema era que no dejaba que mi cuerpo hablara y que todo lo hacía pasar primero por mi cabeza. Lógico. Una piensa. ¿Qué se han imaginado?
Al cabo de unos meses de observar, anotar y escuchar. Sobre todo escuchar… Porque te morís las palabras claves que aprendí. No las puedo repetir. Pero imagínate. Bueno el caso es que luego de todo ese período de investigaciones… ¿Qué? ¿Cuál es el problema? Tomar café con las amigas también cuenta como investigación. La diferencia está en la sistematización. En serio. Eso significa que algo trivial o cotidiano se transforma en conocimiento científico social.

Entonces mis investigaciones me llevaron a descubrir el triángulo de la Cata Krumm. Y el triángulo de la CK tiene tres puntos clave. Bueno es un triángulo.

En primer lugar, lo básico es que el matrimonio es una obra teatral. Es un desafío. Solo para buenos actores, capaces de improvisar y con amor al arte. Cada función es distinta. Y lo más interesante es que los actores deben al menos tres. Es demasiado difícil para dos. 

En segundo lugar. El amor da lo mismo. No cuenta eso de casarse por amor. Hay que casarse bien, el amor viene después y si no viene, da lo mismo. La función debe continuar. Debes saber tu papel y si es necesario, improvisar. Y disfrutar cada escena. No caben en el mundo de la Cata Krumm las quejas. !Qué horror! Hay que sacar del libreto frases como:
-"Mi marido no me mira" Claro y después nos quejamos si alguien nos tacha de “pinturita”
- "Mi marido no me saca" ¡Pero si no somos el perro que hay que pasear!
Y otras clases de queja. ¿Qué es eso? Una no es un apéndice del marido. Eso de la costilla es mentira. Es una brutalidad. Una tiene vida propia. Allá el segundo o el tercero se suman si quieren. Pero absolutamente prohibido depender de otra persona para ser feliz. 

Y el tercer punto, el más importante… se resume en la frase de la Cata“A toda perra fina le gusta de vez en cuando, un quiltro” Eso, me encantó. Y sin perder tiempo. Yo, la fina, decidí buscar el mío, un quiltro. 

Quería mi quiltro propio. Y me introduje en el mundo del quiltro. No es fácil la vida del quiltro. No. Es que son muy trasparentes, no se guardan nada. Te dicen lo que piensan, y ahí te das cuenta que es un quiltro porque está lleno de sabiduría… popular, claro, pero sabiduría. Te dicen cosas como “el esfuerzo vale la pena” o “hay que trabajar por que no queda otra”. Son increíbles Y aunque el auto se les haya quedado sin bencina y la plata no les alcance para mucho, ellos siempre te dicen algo divertido. Te alegran el día. Y gratis.
Son como buenos de adentro. Se ríen a carcajadas, se sonrojan, se emocionan. Juraría que no hay nada más enternecedor que un quiltro con los ojos brillando de emoción. Y muy sanos de aquí arriba. Se motivan solos, no necesitan psiquiatra o un coach. No tienen idea del psicoanalista.
Y si tienen alguna pena o algo no les parece, se van al futbol y con la gritadera se les pasa y si su equipo gana… Ni te cuento, desparraman música de contentos. Y les gusta el baile. Bailar, con música que se baile. ¿Qué es eso de jazz o new age? No. Sus tropicales, sus cuecas choras.
Y fieles, porque para el quiltro una, la fina, es la reina. Y aunque sabe que jamás lo presentarás a tus amigas, para él sigues siendo la reina.
Buena cosa los quiltros y como la naturaleza es sabia, tienen lo suyo. ¿Ven cómo me brilla todo? La Cata Krumm tenía razón y más. Toda perra fina debería tener de vez en cuando un quiltro.
(No olvide citar al autor!! Inscrito en Derecho de Autor)

jueves, 29 de octubre de 2015

A Dónde es que tú me llevas (Gabriela Mistral de "Poema de Chile")

A DÓNDE ES QUE TÚ ME LLEVAS
(Gabriela Mistral/Poema de Chile)
¿A dónde es que tú me llevas
que nunca arribas ni paras?
O es, di, que nunca tendremos
eso que llaman "la casa"
donde yo duerma sin miedo
de viento, rayo y nevadas.
Si tú no quieres entrar
en hogares ni en posadas
¿cuándo es que voy a dormir
sin miedo de las iguanas
y cuándo voy a tener
cosa parecida a casa?
Parece, Mama, que tú
eres la misma venteada...
—Si no me quieres seguir
¿por qué no dijiste nada?
Yo te he querido dejar
en potrerada o en casa
y apenas entras por éstas
te devuelves y me alcanzas
y tienes miedo a las gentes
que te dicen bufonadas
y en las ciudades te azoran
los rostros y las campanas.
—Es que yo quiero quedarme
contigo y tú nunca paras.
Di siquiera a dónde vamos
a llegar. ¿Es en montañas
o es en el mar? Dilo, Mama.
—Te voy llevando a lugar
donde al mirarte la cara
no te digan como nombre
lo de "indio pata rajada",
sino que te den parcela
muy medida y muy contada.
Porque al fin ya va llegando
para la gente que labra
la hora de recibir
con la diestra y con el alma.
Ya camina, ya se acerca,
feliz y llena de gracia.

lunes, 7 de septiembre de 2015

VUELVES

Sueño.. vuelo en mi sueño 
y a cada instante vuelvo a ti.
La curvatura del tiempo y el espacio
se conmueve con la lentitud de mi cuerpo
y vuelves.. una y otra vez... 
como los viajeros celestes...

Y salgo cada vez prendida del tiempo,
a alcanzarte. 
Giros interminables envuelven los senderos celestes y allí estás. 
No en mi tiempo... no en mi espacio, pero estás.
Serás mi refugio, el abrazo que busco, calma y alimento. 
El sonoro silencio escapa de tu boca con las palabras
llenas de propósitos. 
Coincidamos en alguna vuelta, a veces me canso de girar

Escuchalo AQUI

El tiempo (poema)

Vamos, se hace tarde

De pálidas caricias se muere una poco a poco.


Se va la vida entre amores a medias,


medios sentidos,a medias la entrega.


Vamos, que estos minutos que nos quedan


 nos den el sentido del viaje y que al partir,


alguien escriba versos de amor sobre tu y yo.


Vamos, a terminar contigo, a terminar conmigo,


vamos a hacer un intenso nosotros, 


que para palideces, ya está cansado el tiempo.


jueves, 2 de julio de 2015

VAMOS




Vamos! Abandona los miedos

Deja que se escurran 
por las fisuras de los muros,
por los agujeros del pavimento

Contrata plañideras 
que lloren por tu pasado.


¿Recuerdas a la mujer de Lot ?
no mires hacia atrás. No.
Hasta que tengas curadas las heridas 
y seas un árbol fuerte.

Busca en tu raíz 
el àngulo de despegue y vuela.

Como el vencejo...no pares de volar.

viernes, 29 de mayo de 2015

Las sirenas de Villa Alba Cora (Cuento)

Las sirenas sonaron melodiosas ese día en que hubo una tormenta en Villa Alba Cora. Las voluntarias del cuerpo de bomberas corrían en la Compañía para cubrirse con sus chaquetas de cuero rosadas y lanzarse por el tubo hacia los camiones de emergencia. Por las calles avanzaban tan rápidas como generosas repartiendo ilusiones y consuelo, Desde lejos los alba corinos reconocían el ulular de la bomba rosa y naranja que parecía el canto mismo de una sirena, proveniente del fondo del mar. Y eran felices mientras las bomberas llegaban al lugar de la emergencia, algunos las seguían por curiosidad... otros sencillamente hipnotizados comenzaban a elevarse y tenían la suerte de llegar a integrar el equipo de incondicionales de las bomberas. Que nunca hacían otra cosa que estar a su disposición. 


En la trastienda de Villa Alba Cora, una anciana solitaria permanecía atrapada por un árbol. que había caído sobre su choza. Las bomberas llegaron justo antes que llegara la cruel vestida de negro, que por huesuda y alta, era más pesada y más lenta.


La anciana saltaba luego de que las rápidas bomberas cortaron el árbol caído en muchos pedacitos y con esos mismos le hicieron una casa nueva, claro, cimentada en una buena base de riscos.

Tan contenta estaba la anciana que se unió al cuerpo de bomberas, aunque  en forma honoraria. Nunca nadie vio como en su mente, ella corría a ponerse la chaqueta rosada y bajaba por el tubo para subir al camión cada vez que comenzaba el cadencioso sonido de la sirena del cuerpo de bomberas de Villa Alba Cora.

martes, 26 de mayo de 2015

Una palabra juntos (poesía)

¿Tendremos alguna vez una palabra?
Yo quiero tener una palabra contigo
Que salga del verso sobre tu boca
Que tenga la belleza de tu sílaba armoniosa
El valeroso gesto de mi abuela india

¿Tengamos una palabra?
Sería nuestra, propia, secreta
Sería una palabra sanadora

Tengamos con amor una palabra juntos
En lenguaje universal de tiempo y tiempo
Hagamos juegos con nuestra palabra
Luego la guardamos para que solo sea nuestra
Esa palabra que nazca de nosotros


¿Quieres? 
Tengamos una palabra juntos

domingo, 24 de mayo de 2015

Espera (poesía)

Espera.
El fuego de mi abrazo
No des un paso vacío
Espera el mio a tu lado.
No quiero la foto
Ni la misa dominguera
De tu corazón quiero
Me dejes ser la guardiana
Dejaré pasar suspiros
Espera
Yo guardo tu mirada
No dejes que el tiempo
Llegue y nos aleje
Como ya ocurrió por siglos
Espera
No sigas que te alcanzo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Crónica Roja del diario de los Versos



En extrañas circunstancias ha sido hallado el cadáver fragmentado de un pequeño verso. Se sospecha del poema aunque éste último no ha podido ser interrogado ya que desde el momento de los hechos se encuentra inconcluso. El Juzgado de Letras en tanto, ha pedido se investigue también al autor de las palabras que conformaban el verso, el que se encuentra prófugo y declarado en rebeldía pues hizo abandono de la pequeña plazoleta que albergaba sus delirios dejando tirado su cuaderno haraposo, lleno de rimas oscuras y algunas malas palabras. Se ha informado que el verso asesinado no tenía enemigos conocidos, se trataba de un verso minúsculo, con sílabas impares y sin acento conocido. La muerte de “Tres hermosos jacintos amaneciendo perfumaban” resulta un misterio para la policía, la cual ha dictaminado seis  meses para la investigación.

domingo, 17 de mayo de 2015

Oda a los espárragos

Miedo tengo de los espárragos
Con sus múltiples ojos
Me miran  asombrados
Creo que son dinosaurios milenarios.
Miedo tengo
No sé qué son los espárragos.
A veces creo que son flores,
Sus gruesos tallos me dicen que son mas lagartas que flores.
Miedo tengo de los espárragos
no sé quién es su líder
y siempre están formados.
No sé quién los comanda,
visten traje verde.
De pronto aparecen en primavera.
Yo creo que secretamente
ellos desean ser flores.
Se visten como aquéllas
(sin tener su gracia por cierto )
Sólo son un tallo ambicioso y pretencioso.
Tengo miedo de los espárragos
Los encuentro detrás
de una señora que grita,
Los encuentro dentro de un frasco .
Todavía no sé si son lagartos  milenarios
o flores que no fueron flores.

Logre derribar uno,
creo que era su líder
Después de haberlo tumbado,
los demás se rindieron en mi plato.

Ahora sé que son los espárragos

viernes, 15 de mayo de 2015

El Rey de los Cabrones (Cuento)

José Montt miró a la mujer sentada  en la barra del hotel donde se hospedaba. Ella era joven y muy atractiva. La había visto la noche de su llegada  y pensó en hablarle,  pero ella de pronto desapareció. Este era el momento,  era la oportunidad.  Vio el reflejo de su imagen en la puerta vidriada,  sonrió  y  se puso de pie. José Montt era un hombre de mediana estatura,  de tez clara y ojos verdes. Podría ser un rostro común, pero las tres estrellas tatuadas en su cuello, debajo de la oreja izquierda,  daban cuenta de su singularidad.

Caminando con la tranquilidad que otorga la experiencia,  se acercó a la mujer, la saludó   y ésta le respondió con una impecable sonrisa. Cada uno de los movimientos de aquella mujer estaba estudiado, repasado y perfeccionado.  La sonrisa, el  peinado, las piernas cruzadas, el saludo tocando suavemente el brazo de José Montt y deslizando su  mano hasta quitarla llevándola luego al  pecho apenas cubierto y  su voz,  profunda y  cálida.

Todo parecía brillar para José Montt. Acababa de salir de la cárcel  donde había pasado casi 20 años condenado por el asesinato de Julián Lagarde y su mujer.  Nadie iba a delatar a José Montt y seguir vivo. Eso no se le hacía al Rey de los Cabrones
.
Respirando libertad, con más dinero en los bolsillos que el mismísimo Pinoletti y ahora, conversando con una bella mujer… la vida le sonreía.  Eso pensó, cuando   ella aceptó subir a su habitación  para seguir la charla y tal vez,  cenar algo especial.  La tomó por la cintura y al contacto de su mano con las pronunciadas curvas de la mujer una serie de  imágenes encendidas se apoderaron de su mente.  Pensaba en todo lo que haría con ese cuero.  Sonrió y el barman le guiñó un  ojo.   La mujer caminó hacia el ascensor moviendo su larga cabellera de lado a lado, como una oscura serpiente.

Esa fue la última vez que a José Montt se le vio con vida. Al día siguiente, la empleada del hotel,  golpeó una vez y esperó. Luego abrió la puerta, molesta porque eran las dos de la tarde y  debía asear la habitación y lo encontró muerto  sobre la cama. Alguien le había disparado justo en la nuca y en sus ojos abiertos se  podía observar una mirada de terror.

Lo último que José Montt escuchó al  oído fue la voz de su ocasional amante diciendo:

·         Esto es por Julián  Lagarde y su mujer… Por mis padres ¡pedazo de mierda!

SE BUENO (Cuento)

“La tarde poco a poco se entristece, casi junto conmigo.  Este aroma... 
Me parece oír su voz, su voz de niño. ¿Cómo será su voz de hombre? 
Tal vez sí, tal vez sí hicimos lo correcto 
¿Acaso no hay lugar seguro para un niño? 
¿Qué hicimos para vivir en medio de la barbarie?  
¿Por qué ocurrió todo eso?

Mi pequeño Hans, mi pequeño.  
Quiero pensar que hoy es un buen hombre, hoy es un hombre feliz”


-         Se bueno hijo, se valiente. Estarás bien.

Sin   expresión en su rostro,  la mujer trata  de soltar  los minúsculos dedos. Uno a la vez , pero vuelve a  aferrarse de la falda.   Quiere gritar, pero la tregua es  efímera  y  debe dejar ir.  Con  el corazón amarrado  entrega a su hijo a la guía  del tren. Arriba, decenas de niños miran por las ventanillas a sus madres sin comprender la razón del viaje que está por comenzar.    El niño ingresa al carro. Ninguno de  esos niños está llorando. Contiene sus  lágrimas. Será bueno y valiente.   Dos pequeños se acomodan dejándole espacio  y él se acerca sentándose  junto a ellos. Los tres se toman de las manos. 
Ella  camina hecha jirones de regreso por la calle de las rosas arrastrando la angustia   que como ácido, la deforma.  
Los bombarderos ingleses dejan caer su  ráfaga de muerte sobre la ciudad.  Abajo no hay niños ni mujeres que amamanten, no hay enfermos.  Abajo solo  se desplaza el enemigo.  

¿Mamá?
La mujer sentada en medio del jardín de los rosales en la casa de reposo de Goethestrasse,  mira hacia la entrada, pero allí solo ve  jardines.
Mamá! ¡Por fin viniste! Fui bueno mamá  y muy valiente…

La brisa de la tarde dejó caer una hoja sobre el arco de las gafas de  la anciana  mujer

-         ¡Frau Meyer, Frau Meyer, Frau Meyer! 

Confesiones 6

A veces no tengo piernas
Desaparecen de pronto
Bajo millones de algas
Y trato de dar un paso
Sintiendo que soy sirena
A veces no tengo piernas
Se juntan y se amotinan
El abandono comanda
Mientras busco sustento
Cola y aletas brillantes

A veces no tengo piernas
Algún extraño conjuro
Les dice que no funcionen
Confabuladas las olas
Envuelta como Cleopatra
Llego a los pies de Neptuno


La última escena (Poesía)

Ahora que acumule tantos recuerdos
¿Será acaso el momento de partir?
Arrojo mis memorias sobre el escenario.
Poco a poco me despojo del traje de arlequín
El ridículo sombrero vuela por los aires
Mis pies yacen desnudos
La bota colorinche avanza en medio de la gente
El traje que me cubre se desmorona
Mientras mi corazón se opone al fin del acto.
Lo entiendo.

Le prometí una escena de amor
Y hasta este instante paralizada por el miedo
No puedo concluir esa parte del guion.
Lo dejo libre.

Que el escriba su propio parlamento.
Al fin y al cabo suyo sera el sufrimiento y la congoja
Como también suyo el feliz instante
En que esos pasos que aceleran su jornada
Se detengan por fin frente a su puerta

Desnuda y sin corazón, 
soy un  espectro infinito
abandonado a su suerte
Un niño me mira con ojos de ángel
Mientras extiende su mano 

Vuelvo, vuelvo al escenario
¡Traigan mi corazón!
¡Hagamos una fiesta!
¿Que no está? Se ha ido para siempre

Niño... espera...








Confesiones 3

Vamos, se hace tarde.
De pálidas caricias  se muere una poco a poco.
Se va la vida entre amores a medias,
Medios sentidos, a medias  la entrega.
Vamos, que estos minutos que  quedan
Nos den el sentido del viaje y que al partir,
Alguien escriba versos de amor  sobre nosotros.
Vamos, a terminar contigo, a terminar conmigo,
Vamos a hacer un intenso nosotros,
Que para palideces, ya está cansado el tiempo